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Cuento de hadas para dormir cocodrilos. Dir. Ignacio Ortiz Craz. Mexico, 2001. Duración: 100 minutos.
¿Se puede hablar de un cine independiente en México? Aunque no resiste la comparación por la cantidad de escuelas y películas que testimonian la emergencia de un cine independiente prometedor en la Argentina, películas como las de Ignacio Ortiz Cruz dan la cara y nos hacen creer en las promesas del cine independiente mexicano. Realizada con un presupuesto muy bajo (unos $ 800,000) y en una localidad bastante peculiar de Oaxaca, Ignacio Ortiz Cruz continúa sus obsesiones de guerres fraticidas como emblema de la historia de México y de la condición humana. A pesar de tener los honores locales (7 arieles nada menos) los distribuidores se resistieron a apoyar esta fábula onírica que ha tenido buena acogida en los festivales internacionales.
Se puede leer el título como una guía original a través de una saga desigual donde el clima onírico se logra con las repeticiones y tensiones que marcan très generaciones. Pero la clave misma está ahí: Cuentos de hadas para dormir cocodrilos. De arranque uno se da cuenta de que hay que usar la imaginación y de hecho el protagonista Arcángel (Arturo Ríos) la usa mucho, sufre de insomnie, anda cuidando a su hijo autista y su esposa Teresa que espéra su segundo niño le va a abandonar. Recibe un mensaje de su hermano que le cuenta que su padre está grave y que vaya a casa cuanto antes. Parte con su hijo a San Miguel Marcos Pérez, un pobre poblado a diez kilometres de Tamazulapan, enclave de los mixtecas de Oaxaca. Llega a casa pero está abandonada y se encuentra con una vieja misteriosa Isabel que le cuenta la...





